Misa Diaria y Lecturas

¿No puede asistir a la Santa Misa? EWTN le ofrece las lecturas del día para permitirle seguir la Misa diaria en su transmisión por televisión. Las lecturas también son ideales para hallar tiempo durante el día para la reflexión espiritual. Escuche, vea o lea desde la comodidad de su hogar. Esta página incluye las lecturas del día y videos en línea, un recurso para todo el que desee vivir la vida de fe que agrada a nuestro Señor.

Jueves 29 de abril de 2027

* Escoja la fecha en el calendario para ver las lecturas | Acceso al calendario para personas invidentes
El video para esta fecha no está disponible; si es una fecha reciente, favor de intentar más tarde. Ver el video más reciente
También puede ver la Santa Misa diaria desde Madrid, España, cortesía de Magnificat.tv

SIGUE LA MISA DIARIA

¡Recibe el eBook de la Guía para la Misa Global Televisada por correo electrónico y celebra la belleza universal de la Misa!

Con textos en español y latín, la Guía para la Misa Global Televisada te guía a lo largo de la Misa diaria que ofrecemos en EWTN.

El Padre Joseph Mary Wolfe dice: «Hemos integrado este pequeño cuadernillo para ti, para ayudarte a unirte a la Iglesia Universal en todo el mundo a cantar las alabanzas del Señor mientras rezamos y cantamos juntos, unidos en el Sagrado Sacrificio de la Misa por EWTN».

RECIBE LA GUÍA PARA LA MISA GLOBAL TELEVISADA

 

Santa Catalina de Siena, Virgen, Doctora de la Iglesia (Memoria)

Primera Opción
Segunda Opción

Primera Lectura

Hechos 15:7-21

7Después de una larga deliberación se levantó Pedro y les dijo:
—Hermanos, vosotros sabéis que desde los primeros días Dios me eligió entre vosotros para que por mi boca oyesen los gentiles la palabra del Evangelio y creyeran.
8Y Dios, que conoce los corazones, dio testimonio a favor de ellos, dándoles el Espíritu Santo igual que a nosotros;
9y no hizo distinción alguna entre ellos y nosotros, purificando sus corazones con la fe.
10¿Por qué tentáis ahora a Dios imponiendo sobre los hombros de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros pudimos llevar?
11Nosotros, por el contrario, creemos que somos salvados por la gracia del Señor Jesús, de la misma manera que ellos.
12Toda la multitud calló y escucharon a Bernabé y a Pablo contar los milagros y prodigios que había obrado Dios por medio de ellos entre los gentiles.
13Cuando terminaron de hablar, Santiago contestó:
—Hermanos, oídme:
14Simón ha contado cómo desde el principio Dios se dignó elegir entre los gentiles un pueblo para su Nombre.
15Con esto concuerdan las palabras de los Profetas, según está escrito:
16Después de esto volveré
y reedificaré la tienda caída de David, reconstruiré sus ruinas y la levantaré de nuevo,
17para que busquen al Señor los demás hombres
y todas las naciones sobre las que ha sido invocado mi Nombre. Así dice el Señor, que hace estas cosas
18conocidas desde la eternidad.
19»Por lo cual estimo que no se debe inquietar más a los gentiles que se convierten a Dios,
20sino que se les escriba para que se abstengan de lo contaminado por los ídolos, de la fornicación, de los animales estrangulados y de la sangre;
21porque desde generaciones antiguas Moisés tiene en cada ciudad quienes le predican en las sinagogas cuando le leen todos los sábados.

Salmo Responsorial

Salmo 96:1-3, 10

1Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, la tierra entera.
2Cantad al Señor, bendecid su Nombre,
anunciad, día tras día, su salvación.
3Proclamad su gloria a las naciones,
sus maravillas a todos los pueblos.
10Decid a las naciones: «El Señor reina.
Él afianza el orbe, y no vacilará. Él juzga a los pueblos con rectitud».

Evangelio

Juan 15:9-11

9»Como el Padre me amó, así os he amado yo. Permaneced en mi amor.
10Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
11Os he dicho esto para que mi alegría esté en vosotros y vuestra alegría sea completa.

Primera Lectura

1 Juan 1:5--2:2

1
5Éste es el mensaje que le hemos oído y que os anunciamos: Dios es luz y no hay en Él tinieblas de ninguna clase.
6Si decimos que estamos en comunión con Él y sin embargo caminamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad.
7En cambio, si caminamos en la luz, del mismo modo que Él está en la luz, entonces estamos en comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos purifica de todo pecado.
8Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.
9Si confesamos nuestros pecados, fiel y justo es Él para perdonarnos los pecados y purificarnos de toda iniquidad.
10Si decimos que no hemos pecado, le hacemos mentiroso, y su palabra no está en nosotros.
2
1Hijos míos, os escribo estas cosas para que no pequéis. Pero si alguno peca, tenemos un abogado ante el Padre: Jesucristo, el Justo.
2Él es la víctima propiciatoria por nuestros pecados; y no sólo por los nuestros, sino por los de todo el mundo.

Salmo Responsorial

Salmo 103:1-4, 8-9, 13-14, 17-18

1De David.
Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su Nombre santo.
2Bendice, alma mía, al Señor,
no olvides ninguno de sus beneficios.
3Él es quien perdona tus culpas,
quien sana tus enfermedades.
4Quien rescata tu vida de la fosa,
quien te corona de misericordia y compasión.
8El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en misericordia.
9No dura siempre su querella,
ni guarda rencor perpetuamente.
13Como se apiada un padre de sus hijos,
así el Señor tiene piedad de los que le temen.
14Pues Él conoce de qué estamos hechos,
recuerda que somos polvo.
17Pero la misericordia del Señor dura desde siempre
y para siempre con los que le temen; y su justicia, con los hijos de los hijos,
18con los que guardan su alianza
y recuerdan sus mandatos y los cumplen.

Evangelio

Mateo 11:25-30

25En aquella ocasión Jesús declaró:
—Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y las has revelado a los pequeños.
26Sí, Padre, porque así te ha parecido bien.
27Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo.
28»Venid a mí todos los fatigados y agobiados, y yo os aliviaré.
29Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas:
30porque mi yugo es suave y mi carga es ligera.